El síndrome del intestino irritable (SII) es una enfermedad digestiva crónica funcional de origen desconocido y que afecta de manera desigual a un amplio porcentaje de la población, pudiendo oscilar entre un 5% hasta alcanzar en algunas series a un 25% en población general, según los países y el tipo de población estudiada.
Se trata de un conjunto de trastornos funcionales del intestino bastante frecuente, ya que se estima que representa aproximadamente entre el 20 y el 50% del total de consultas ambulatorias llevadas a cabo por los gastroenterólogos.
El SII se caracteriza por la presencia de molestias abdominales de repetición o por la presencia de dolor abdominal de carácter cólico y naturaleza intermitente. Los dolores suelen afectar a la porción inferior del abdomen, aunque tanto la ubicación como su intensidad son variables, incluso en un mismo individuo. También se presentan cambios en la frecuencia de la evacuación intestinal y/o en la consistencia de las heces, traducido por la presencia de diarrea crónica o recurrente, estreñimiento, o ambos ocurriendo de forma alternante.
Presentan estreñimiento alternando con diarrea. El primero suele ser episódico, pero se puede hacer continuo e intratable con el empleo habitual de laxantes.
El síntoma más frecuente es el dolor abdominal o el dolor generalizado asociado con períodos de dolor abdominal. El dolor puede ser aliviado con la defecación y/o la expulsión de gases.
No existe un examen o diagnóstico exacto que determine con seguridad la presencia de un SII, razón por la cual esta condición fue tratada originalmente como un problema psicológico.
Existe una aparente relación entre del SII con el estrés, el dolor pélvico crónico, la fibromialgia y varios desórdenes mentales (en una pequeña minoría). Dado que no existe una buena explicación para este fenómeno, se fortalece el punto de vista de que hay un factor neurológico para el SII.
Epidemiología
La frecuencia es entre un 10-20% en la población general de países occidentales con una esperanza de vida mucho más alta. La incidencia es semejante en la India, Japón y la China. El SII se presenta con una menor frecuencia en Tailandia y en áreas sudafricanas rurales. En países occidentales, pero no en India, ni en Sri Lanka. Las mujeres tienen un riesgo mayor de desarrollar SII que los hombres, a nivel mundial.
De las personas que tienen los síntomas de SII, sólo una pequeña proporción busca ayuda médica. Sin embargo, no existe disponible un método de cribado sencillo para hacer un diagnóstico en población general.
Etiología
Investigaciones llevadas a cabo para intentar descifrar la etiología del SII dieron a luz resultados discordantes. Los cambios en la motilidad de colon y causas inmunológicas se han discutido. La ultrasensibilidad del intestino es un hallazgo mayor en pacientes de SII.
Cerca del 25% de pacientes desarrolla los síntomas después de una enteritis pasada (parcialmente después de uso de antibióticos, ver también diarrea). En estos casos, una reacción inmune prolongada se discute actualmente como un patógeno. Hasta ahora, esto se basa principalmente en experimentos en el modelo animal. El papel de la microbiotaintestinal y sus alteraciones está cobrando gran importancia en los últimos años, así como el posible papel que puedan desempeñar algunos probióticos en su tratamiento y control
El SII se podría considerar como un conglomerado de distintos desórdenes que cursan con síntomas semejantes pero con una etiología posiblemente diferente.
Factores desencadenantes
Sin embargo, un error frecuente es el de confundir esta exacerbación de síntomas con la idea de que el estrés, la ansiedad o la depresión son la causa del trastorno. Más bien al contrario, el deterioro de la calidad de vida del enfermo suele ser el detonante de su aparición, ya que a menudo llegan a la consulta cargados de ansiedad por la persistencia de sus síntomas, lo que en muchas ocasiones provoca que el médico emita un juicio preconcebido de neuroticismo, hipocondriasis o trastorno por somatización.
Cada paciente, a su vez, puede presentar hipersensibilidad a alimentos variados. Aunque se ha establecido que los principales grupos de alimentos a los que los pacientes de intestino irritable son hipersensibles son el gluten del trigo, cebada, centeno, levaduras, leche, grasas. Debido a la hipersensibilidad, aquellas comidas que producen gases intestinales son también poco toleradas por los pacientes así como los cambios bruscos de dieta o hábitos.
Aunque no existen pruebas relevantes, se ha asociado esta enfermedad con el síndrome de Gilbert, debido a que muchos pacientes refieren ambas patologías o bien muestran síntomas relevantes correspondientes a ambas, llegando en algunos casos a confundirse entre sí.
Puede ser un síntoma de enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el síndrome de Ehlers-Danlos y el síndrome de hiperlaxitud articular.
Clasificación
Existen tres tipos de SII, dependiendo de qué síntoma es el que predomina: diarrea predominante (SII-D), el que cursa con estreñimiento predominante (SII-C) y el SII que presenta un patrón mixto o alternante (SII-A).
Cuadro clínico
Los síntomas son variados y dispersos, caracterizados principalmente por molestias o dolor abdominal, en algunos casos dolor lumbar intenso, diarrea, despeños diarreicos oestreñimiento crónicos a veces alternados o a veces con sólo uno de estos síntomas y sensación de plenitud. Pero siempre se trata de mSuele ser una afección crónica y acompaña al paciente a lo largo de toda su vida, unas veces con síntomas leves que no precisan acudir al médico, otras veces suponiendo un importante trastorno en su vida diaria.olestias abdominales con algún tipo de disfunción en la motilidad intestinal y con resultado negativo de todos los análisis realizados en el tracto digestivo, desde estudios contrastados del intestino, tránsito intestinal,analítica, endoscopias, TAC con y sin contraste, resonancia magnética nuclear, etc. Otro dato indicativo es la hipersensibilidad a cualquier distensión abdominal producida por gases o alimentos irritantes.
La determinación de los niveles de calprotectina en heces, es un parámetro de elevada sensibilidad, para diferenciar pacientes con SII de otros procesos inflamatorios del intestino, tales como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
Diagnóstico
El síndrome del intestino irritable se encuadra dentro de los trastornos digestivos funcionales junto con la Dispepsia Funcional (DF), caracterizados ambos por presentar frecuentes molestias abdominales, sin existir una causa orgánica asociada.
Su diagnóstico se basa en la presencia crónica de síntomas digestivos, en ausencia de lesión alguna. Por ello, antes de dar un diagnóstico de SII, el paciente debe ser siempre minuciosamente evaluado para descartar la existencia de causas orgánicas que justifiquen sus síntomas.
Se han descrito síntomas de alarma que deben alertar al médico. Estos síntomas son:
- Pérdida de peso, en corto período de tiempo (semanas o menos de 4 meses).
- Inicio de síntomas después de los 50 años.
- Historia familiar de cáncer de colon o colitis ulcerosa.
- Presencia de fiebre mantenida.
- Sangrado rectal recurrente, especialmente si se acompaña de anemización.
- Diarreas de predominio nocturno.
- Antecedentes personales de pólipos del colon.
El estudio recomendado incluye:
- Hemograma completo.
- Velocidad de sedimentación globular (VSG).
- Bioquímica completa.
- Sideremia y Ferritina.
- Cuantificación de inmunoglobulinas.
- Determinación de los niveles séricos de Vitamina B12, vitamina D y ácido fólico.
- Pruebas de función tiroidea, niveles de TSH y anticuerpos tiroideos (anti-TPO).
- Pruebas de función hepática.
- Niveles séricos de Prolactina.
- Niveles séricos de PCR (Proteína C reactiva).
- Niveles de calprotectina fecal.
- Sistemático de orina y sedimento.
- Anticuerpos antinucleares (ANAs).
- Anticuerpos anti-transglutaminasa tisular de clase IgA (en caso de deficiencia selectiva de IgA, determinar también del tipo IgG)
- Anticuerpos antigliadina de clase IgA (AGA).
- Anticuerpos antipéptidos deaminados de gliadiana de clase IgA (APDG).
- Anticuerpos frente a las proteínas del trigo de clase IgE
- Marcadores genéticos de enfermedad celíaca HLA-DQ2 y HLA-DQ8.
- Determinación de hemorragias ocultas en heces.
- Enema opaco.
- Colonoscopia.
- Gastroscopia con toma de cuatro a seis biopsias duodenales, clasificando los resultados según la escala Marsh con valores actualizados.
Para poder mantener el diagnóstico de síndrome de colon irritable (SII), todos estos estudios deberán estar comprendidos dentro de límites normales o ser negativos para otras enfermedades.
Según la última conferencia de consenso de expertos (criterios de Rome III) y los dictados por la Asociación Americana de Gastroenterología y otras sociedades médicas internacionales en desórdenes intestinales funcionales, se puede realizar un diagnóstico de SII si se cumplen los siguientes criterios.
Por lo menos en 12 semanas, no necesariamente consecutivamente, en los 12 meses previos que preceden al malestar o dolor abdominal, el paciente tuvo que presentar 2 ó 3 de las siguientes características :
- Alivio de los síntomas con la defecación.
- Cambio en la frecuencia y/o consistencia de las deposiciones.
- Cambio en la forma (apariencia y/o consistencia) de las deposiciones.
Los síntomas que, de presentarse acumulativamente, apoyan el diagnóstico de SII son:
- Una frecuencia anormal de las deposiciones (en este contexto, “anormal” puede ser definido como más de 3 defecaciones por día y menos de 3 defecaciones por semana).
- Forma anormal de las heces (heces grumosas/duras o blandas/acuosas).
- Evacuación anormal de las heces; es decir, con esfuerzo, con sensación de urgencia o con sensación de evacuación incompleta.
- Presencia de mucosidad en la heces.
- Hinchazón o distensión abdominal.
- Malestar general.
El diagnóstico de un proceso funcional intestinal como el SII debe siempre basarse en la ausencia de una anomalía o alteración estructural o analítica que justifique la presencia de los síntomas.
Ello se confirma mediante diversos estudios:
- Colonoscopia con tomas de biopsias de colon, para descartar una colitis linfocítica.
- Realización de una Esófago-Gastro-Duodenoscopia (EGD).
- Ecografía abdominal.
- Datos analíticos: Recuento completo de sangre, enzimas hepáticas, electrolitos, función renal, calprotectina fecal, etc.
- Estudios especiales: Incluyen las pruebas de función pancreática, de secreción hormonal externa y otras condiciones de malabsorción, la determinación de grasa en heces de 24 horas y/o de elastasa fecal, entre otras.
- Tests del aliento con hidrógeno, para descartar la intolerancia de la lactosa y la malabsorción de fructosa, así como otras intolerancias alimenticias.
- Toma de múltiples biopsias duodenales con recuento histológico del número de linfocitos intraepiteliales por 100 células epiteliales, para descartar la presencia de unaenteritis linfocítica, relacionada con una enfermedad celíaca.
